Odola

Odola
Jordi Rossinyol

PRESENTACIÓN: ÓPERA IN PROGRESS

Qué hace moderna una Antígona? Situarla en Nueva York o en un matadero? Hacerle cantar rap o hip-hop? «Odola» significa «la sangre» en vasco, una alusión a una tragedia de la actualidad, en la que la sangre está presente tanto en las heridas abiertas de los muertos o mutilados como en los vínculos de sangre entre los miembros de los dos bandos. Pero lo que hace moderna esta Antígona es el conflicto entre la realidad y la construcción verbal, entre el sentimiento de la persona y la demagogia del sistema.

La música de Odola ha sido concebida como el desarrollo de diferentes microcosmos. Podría entenderse como el mismo proceso que se adopta en aquella pintura, que además de los tonos y de las formas, se preocupa por las texturas que van dejando las diversas capas de pinceladas. Sin embargo, con una partitura bastante libre para que las nuevas manos que la interpreten la sigan transformando con continua intensidad. Alguien podría pensar que el control de matices de esta partitura es excesivo ya que reduce el campo de la interpretación, pero bien mirado abre una vía factible: una especie de invitación a un espacio sonoro del que difícilmente podremos salir. A pesar de trabajar con construcciones muy alejadas, John Cage no nos abandona. La idea de fondo es representar un pequeño universo a base de instantes mínimos, la imagen de un ser vivo. ¿Qué más propio para la contradicción de Antígona entre el impulso vital, el sentimiento y la razón?

Al enfrentarse a una obra como ésta, de dimensión superior a la habitual de concierto, el compositor sintió la necesidad de pensar la partitura con una cierta verticalidad para llegar a crear tramas de una complejidad que generalmente el formato de cámara no permite. Así, el corazón ayuda a diversificar los personajes haciendo sombras, espejos, desdoblándose, además de asumir el personaje colectivo del Senado, al tiempo que permite establecer puentes entre los instrumentos y los cantantes solistas, lo que nos adentra intermitentemente en un escenario musical complejo y equilibrado para representar la mente, ahora contradictoria, ahora clara y transparente.

Por lo que se refiere a la clásica pregunta: «Bueno, pero a fin de cuentas cómo suena?» Responderemos, para contentar a los espíritus escépticos, que se trata de música con un lenguaje de nuestro tiempo, que algunos se atreven a calificar de música extraña metiéndola en algún saco equívoco. Por supuesto, estos críticos rápidos a los que aludimos están invitados, y el común de la gente también, no hay ni que decirlo.

Jordi Rossinyol

Composición y dirección musical: Jordi Rossinyol 

Idea, texto y dramatización: Albert Mestres

Sala Beckett, Barcelona, 22, 23 y 24 de noviembre de 2007

Antígona: Montserrat Bertral (mezzosoprano)

Edipo: Xavier Ribera (barítono)

Actor: Víctor Alvaro 

 

Piano: Silvia Vidal    

Percusión: Pilar Subirà    

Violoncelo: Elisabetta Renzi

Violín: Joan Morera   

 

Producción Ejecutiva: Montse Herrera (Acteon) 

Coproducción: ACTEON, Festival Òpera de Butxaca i Noves Creacions FOBNC

Colaboración: Sala Beckett

SALA DE PRENSA